El embarazo y el parto son experiencias únicas que dejan huella en el cuerpo. En algunos casos, el nacimiento conlleva intervenciones como la cesárea o la episiotomía, que generan cicatrices en la piel y en los tejidos más profundos. Aunque estas cicatrices suelen cerrarse bien desde el punto de vista médico, muchas mujeres sienten tirantez, molestias, cambios en la sensibilidad o incluso dolor con el paso del tiempo.
Aquí es donde la fisioterapia puede marcar una gran diferencia: no solo favorece una recuperación más cómoda, sino que también ayuda a prevenir complicaciones futuras.
Problemas habituales después del parto
- Tirantez en la zona de la cicatriz que limita ciertos movimientos.
- Dolor o hipersensibilidad al tocar la piel o al realizar actividades cotidianas.
- Adherencias internas, es decir, tejido cicatricial que se une de forma anómala a otras estructuras, pudiendo afectar a la movilidad abdominal o pélvica.
- Alteraciones posturales, ya que el cuerpo tiende a proteger la zona sensible encorvándose o limitando gestos.
- Problemas de suelo pélvico, como incontinencia o molestias en las relaciones sexuales.
Cómo ayuda la fisioterapia en la recuperación
La fisioterapia especializada en suelo pélvico y recuperación postparto trabaja tanto a nivel superficial como profundo:
1. Tratamiento de la cicatriz
- Terapia manual para movilizar la piel y los tejidos internos, evitando adherencias y mejorando la elasticidad.
- Masaje específico para desensibilizar la zona y reducir molestias.
- Técnicas de liberación miofascial que ayudan a recuperar la movilidad normal de los tejidos.
2. Reeducación del suelo pélvico
La episiotomía afecta directamente a esta zona, y una cesárea también puede influir en la musculatura pélvica al alterar la faja abdominal. Con ejercicios guiados, se trabaja:
- La fuerza y el control de los músculos pélvicos.
- La coordinación respiratoria, clave para reducir la presión abdominal.
- La sensibilidad y confianza corporal, fundamentales para retomar la actividad física y sexual.
3. Recuperación funcional
El objetivo no es solo curar la cicatriz, sino que la mujer vuelva a moverse sin limitaciones. Para ello se aplican:
- Ejercicios posturales que corrigen compensaciones y mejoran la estabilidad.
- Ejercicios de core y abdomen profundo para proteger la zona y ganar seguridad.
- Consejos de autocuidado, como aprender automasajes o rutinas de estiramiento.

Beneficios de la fisioterapia en este proceso
La fisioterapia permite reducir el dolor y la tirantez que suelen acompañar a la cicatriz, favoreciendo una recuperación más rápida y cómoda. Al trabajar los tejidos de forma específica, también se previenen las adherencias que podrían generar problemas en el futuro, mejorando el movimiento natural del cuerpo. Todo esto se traduce en un aumento de confianza y bienestar, tanto en la vida diaria como en la intimidad.
Con un tratamiento adecuado también se mejora la postura, evitando compensaciones que pueden derivar en sobrecargas musculares. Sentirse cómoda con el propio cuerpo permite retomar y disfrutar de las actividades cotidianas con mayor tranquilidad.
Cuándo acudir a fisioterapia
Lo ideal es realizar una primera valoración pasada la cuarentena postparto (unas seis semanas después del parto), siempre con el visto bueno médico. Sin embargo, incluso meses o años después, un tratamiento fisioterapéutico puede mejorar el estado de la cicatriz y aliviar síntomas que parecían “normales” pero no lo son.
La cesárea y la episiotomía forman parte de la historia de muchas mujeres. Aunque las cicatrices físicas son inevitables, el dolor, la tirantez o las molestias no tienen por qué acompañar toda la vida. Con la ayuda de la fisioterapia, es posible recuperar la movilidad, la comodidad y la confianza en el propio cuerpo.
Si quieres empezar a cuidar tu cicatriz y mejorar tu bienestar, en Fisio Molto Bene te acompañamos en cada paso de la recuperación postparto.