Intolerancias alimentarias: cómo detectarlas y tratarlas con nutrición

Las intolerancias alimentarias aparecen cuando el organismo tiene dificultades para digerir ciertos alimentos o componentes de los mismos. A diferencia de las alergias, no implican una reacción del sistema inmunológico, pero sí generan síntomas molestos que afectan al bienestar diario.

Las más comunes son la intolerancia a la lactosa, al gluten (celiaquía o sensibilidad no celíaca) y la intolerancia a la fructosa, aunque pueden darse con muchos otros alimentos.

Síntomas más habituales

Las intolerancias suelen manifestarse a nivel digestivo, pero también pueden tener repercusiones generales en el organismo:

  • Hinchazón y gases.
  • Dolor o malestar abdominal.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Náuseas o digestiones pesadas.
  • Dolor de cabeza, cansancio o dificultad de concentración en algunos casos.

Identificar estos síntomas es el primer paso para buscar un diagnóstico y un tratamiento adecuado.

Mujer con síntomas de intolerancias alimentarias evitando el desayuno, ejemplo de malestar digestivo tratado con nutrición personalizada.

Cómo se detectan

La detección de intolerancias requiere la valoración de un profesional. Los métodos más habituales incluyen:

  • Historia clínica y análisis de síntomas.
  • Pruebas específicas, como el test de aliento para la lactosa o la fructosa.
  • Dietas de exclusión, en las que se retiran determinados alimentos para observar la mejoría y posteriormente se reintroducen de forma controlada.

Un diagnóstico correcto evita restricciones innecesarias y asegura un abordaje adecuado.

El papel de la nutrición en el tratamiento

La nutrición personalizada es clave para controlar los síntomas y mantener una alimentación equilibrada. 

Con la ayuda de un nutricionista se pueden diseñar dietas adaptadas que excluyan o reduzcan el alimento causante, evitando carencias nutricionales. Además, es posible incluir alternativas saludables, como bebidas vegetales en caso de intolerancia a la lactosa o cereales sin gluten para celíacos. Del mismo modo, es importante la educación en la lectura de etiquetas, fundamental para identificar componentes ocultos en productos procesados y reforzar la salud digestiva con alimentos que favorezcan el bienestar general.

Detectar una intolerancia no significa renunciar a disfrutar de la comida, sino aprender a adaptar la dieta para mejorar la calidad de vida. Con un plan nutricional bien diseñado es posible controlar los síntomas, prevenir complicaciones y mantener un estilo de vida saludable.

Si sospechas que puedes tener una intolerancia alimentaria, lo mejor es consultar con un especialista que te guíe en el diagnóstico y en el diseño de una alimentación adaptada a tus necesidades.